Sobre la igualdad
A diferencia de lo que sucede en inglés, en español el vocablo "igualdad" es polisémico, lo que tal vez explique los malentendidos que produce su utilización. Los que se consideran progresistas no lo utilizan en la acepción de "principio que reconoce la equiparación de todos los ciudadanos en derechos y deberes", sino el de "conformidad de algo con otra cosa en naturaleza forma calidad o cantidad". De tal confusión conceptual surgen muchos equívocos.
El igualitarismo primitivo, que busca nivelar a las personas a través de la ley en lugar de hacerlas iguales ante la ley ha sido siempre una de las más destructivas de las ideologías. Lo advirtió Tocqueville en su "On Democracy in America": "Democracia y socialismo sólo tienen en común una palabra: igualdad. Pero nótese que mientras la democracia busca la igualdad en la libertad, el socialismo la busca en la limitación y la servidumbre." Como presintió, el programa igualitarista conduce a una tiranía en la que las preferencias individuales son cada vez menos toleradas.
Adrien Decourcelle explicó en "Les formules du docteur Grégoire" que "la igualdad consiste en considerarse igual a quienes están por encima de nosotros y superior a los que están por debajo".
Jean Cocteau dijo que Francia siempre ha creído que la igualdad consiste en cercenar lo que destaca, algo que Nicolás Gómez Dávila sostuvo al afirmar que "El demócrata, en busca de igualdad, pasa el rasero sobre la humanidad, para recortar lo que rebasa: la cabeza. Decapitar es el rito central de la misa democrática", añadiendo que "La libertad es derecho a ser diferente; la igualdad es prohibición de serlo".
Chateaubriand afirmó que "Los franceses tienden instintivamente al poder. No aman la libertad; su único ídolo es la igualdad. Ahora bien, la igualdad y el despotismo tienen vínculos secretos". Hoy esos vínculos son cada vez menos secretos.
Estupendo, Melitón. No me cabe duda de que Su Sanchidad contará contigo en el reajuste ministerial.
ResponderEliminar