UN PASO MÁS HACIA UNA DICTADURA DE IZQUIERDAS
La Ley de seguridad nacional de 2015 establece en su artículo tercero que "A los efectos de esta ley se entenderá por Seguridad Nacional la acción del Estado dirigida a proteger la libertad, los derechos y bienestar de los ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales, así como a contribuir junto a nuestros socios y aliados a la seguridad internacional en el cumplimiento de los compromisos asumidos". También establece que "el Gobierno, en el plazo de un año desde la entrada en vigor de esta ley, deberá remitir al Congreso de los Diputados un proyecto de ley reguladora de la preparación y disposición de la contribución de recursos a la Seguridad Nacional". Han pasado seis y no me consta que haya rastro de tal proyecto de ley.
Leo en el periódico global (!) que la reforma de esa Ley de seguridad nacional que prepara el gobierno socialcomunista que nos desgobierna prevé que "Toda persona mayor de edad estará obligada a realizar las 'prestaciones personales' que exijan las autoridades competentes". Habrá que ver en qué consisten tales 'prestaciones personales'. ¿En abstenerse de votar? ¿En estar recluidos en casa indefinidamente? ¿En pegar carteles del PSOE? Vaya usted a saber.
A la vista de lo anterior, es obvio que aunque el gobierno no se atreva a derogarla y sustituirla por una Ley de Seguridad gubernamental, sí pretende ampararse en ella para desproteger "la libertad, los derechos y bienestar de los ciudadanos, a garantizar la defensa de España y sus principios y valores constitucionales ... etc".
Harían bien los dirigentes del PP en tratar de desactivar esta iniciativa siniestra en lugar de dedicarse a participar en concursos de lanzamientos de huesos de aceituna, siquiera porque se trata del preludio de un asalto a las instituciones del Estado que el felón monclovita viene planeando con el concurso de revolucionarios profesionales que saben muy bien lo que pretenden y cómo conseguirlo.
Creo que viene a cuento recordar que el único cambio constitucional ordenado y previsto que se ha producido en España ha sido el de las leyes fundamentales diseñadas por el denostado Francisco Franco, de manera que quienes piensen que Pedro Sánchez es sincero al declarar que un cambio constitucional en España requeriría una mayoría cualificada avalada por un posterior referéndum viven en una ilusión infantil. Aquí se está gestando una revolución camuflada por una supuesta legalidad que será el resultado deseado por quienes están empeñados a toda costa en poner fin a más de cuarenta años de monarquía parlamentaria.
Excesivo protagonismo le ha dado el panfleto global al proyecto de Ley de marras, para que sea intrascendente. El resto de medios, supongo, empezarán a debatir a partir de ya su trasfondo totalitario. Nuevamente fuegos de artificio desplegados para difuminar el desastre al que nos han llevado estos desarrapados mentales. Y la pandemia creciendo otra vez…
ResponderEliminarDas, Melitón, muy oportunamente nueva voz de alarma ante un proyecto peligrosisimo, que se inscribe en un marco claro de transformación radical de nuestro régimen político. Con mucho tino destacas la candidez irresponsable de fiarlo todo en el “ blindaje” de la reforma constitucional, recordando que, en toda nuestra historia constitucional, desde 1812, nunca se cambió el orden constitucional de acuerdo con lo previsto, sino siempre mediante su quebrantamiento, con la única excepción precisamente de las Leyes Fundamentales de Franco. Y haces bien en recordar que estamos ante un grupo de revolucionarios profesionales. Ignorarlo se puede pagar muy caro, como enseña la Historia
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